Crítica y opinión de “Zathura” (2005), o, el Jumanji regurgitado


zathura-una-aventura-espacial

He tenido muchísimos disgustos en el cine, pero ninguno me arruga la frente más que el hecho de ver películas que son vulgares imitaciones de otras, sobre todo cuando lo que se copia al caletre es la trama y los personajes. No importa pues que le pongan un nuevo nombre al filme y que el elenco se llame de manera diferente, porque en el fondo es la misma vaina aunque el proyecto cinematográfico sea distinto. Y ni hablar de los efectos especiales, porque son trampas cazabobos para impresionar al público y engañar a los críticos con trucos tan baratos como fáciles de desmontar.

Así sucede con Zathura: una aventura espacial, una película del año 2005 que fue dirigida por Jon Favreau y que no es sino una adaptación del libro homónimo escrito por Chris Van Allsburg por allá en el 2002 (sí, Allsburg, el mismo autor de Jumanji, publicado en 1981, que salió al cine en 1995). No será preciso detenerme a comparar el filme con el libro, pues eso sería caer en críticas facilonas muy superficiales que en nada abordan cuestiones internas como las que voy a señalar enseguida.

Ante todo es preciso entender que el Zathura de Allsburg es una suerte de secuela indirecta de Jumanji. Por eso es que la historia de Zathura es muy parecida a la de Jumanji, y es muy probable que el lector de este último libro encuentre algo de entusiasmo (o decepción) cuando vea el primero, pues ya está familiarizado con el texto y querrá ver no pocas innovaciones, como naves espaciales, meteoritos y demás cosas propias de la ciencia ficción. Es de suponer que Favreau no ignoró este factor y lo tomó muy en serio a la hora de querer llevarlo a la pantalla grande.

Y quizás ese fue su más grande error: reinventar Jumanji con Zathura, o más aún, revivir un clásico del cine de los años 90 protagonizado por Robin Williams mediante una película de ciencia ficción. Cualquiera que me esté leyendo habrá visto Jumanji alguna vez en su vida y sabe que hacerle secuelas o remakes es una empresa extremadamente arriesgada y que por tanto aquí se está jugando con fuego. Jumanji es todavía una película muy popular, y por este motivo el público en general conoce al pelo el argumento. No hay forma de hacer un filme nuevo de este tipo sin que se noten los calcos.

Vale, vayamos al grano. ¿Qué tiene Zathura que no tenga Jumanji? Casi nada. ¿Qué aporta Zathura al éxito de Jumanji? Nada. Si no me cree, vea usted mismo Zathura y dígame cuál es el chiste con esa película porque yo no le veo ninguno. Deje que le señale casos concretos extraídos de ese filme en contraste con Jumanji:

  • Juego de mesa para dos o más personas. Lo mismo que en Jumanji.
  • Hermanos que no se llevan bien. En Jumanji también los hay.
  • Con cada turno viene un desastre. En Jumanji los hay de sobra al tirar los dados.
  • Al terminar el juego todo vuelve a la normalidad. Como en Jumanji.
  • Si juegas Zathura, lo debes terminar. Igualito a Jumanji.
  • Astronauta perdido. Como Alan Parrish en Jumanji pero lampiño y con escafandra.
  • El tablero de Zathura es encontrado por casualidad. El de Jumanji también.

Suma y sigue la lista de elementos comunes en ambos filmes. Las diferencias que tiene Zathura con Jumanji no son en sí de gran relevancia. Sin duda se cambiaron los dados por un botón, el cazador por un robot asesino y el vórtice en el centro del tablero por un agujero negro, entre otro etcétera de cosas. No obstante, esta estrategia no funcionó y acabó en un chasco muy grande.

En otras palabras, el Zathura de Favreau no despegó porque utilizó un montón de elementos que desde 1995 ya estaban agotados con Jumanji. En Zathura se intentó hacer un trabajo de restauración en ciencia ficción de la fantasía infantil de Jumanji en muchos aspectos delicadísimos: trama, personajes, su psicología y sus relaciones entre ellos. Pero todo lo que se cuenta en Zathura ya lo sabíamos por adelantado con Jumanji, de modo que no había lugar para la sorpresa ni la imaginación.

Quizás el que ve Zathura sin haber visto antes a Jumanji le parecerá que esa película es de pinga. Aunque si se toma la molestia de ampliar sus horizontes y mira el pasado, se dará cuenta que le están vendiendo la moto y que tiene ante sus ojos un filme muy poco original. Esto queda comprobado por un hecho simple pero de suma importancia, y es que todo, absolutamente todo el argumento de Zathura, es predecible. Más todavía desde el instante en que los niños comienzan a jugar en el tablero y se dan cuenta que deben acabar con Zathura antes que Zathura acabe con ellos.

Desde luego, ese es mi principal lío con Zathura: sé cómo comienza y sé cómo va a terminar mucho antes de que se inicie la cortina con los créditos finales. Y sin embargo me mamé toda la película, con lo aburrida que era (aunque mucho menos que Crepúsculo y Divergente).

Pero quisiera echarle más leña al fuego. Me encantaría meter mi dedo más hondo en la llaga, pues mi disgusto con Zathura no acaba aquí. Aparte de su repetitiva y poco impresionante trama, su ciencia ficción me parece malísima porque se vale de elementos de ese género en formas un tanto bobas a mi juicio, como el robot enloquecido que habla y camina como tarado, los alienígenas reptilianos denominados con zeta ―los zorgons, como si no fueran suficientes los extraterrestres con esa letra del abecedario― y el viaje sideral que va sin rumbo fijo, mariposeando en el espacio como tara sin cabeza.

Los más observadores podrían notar que la ciencia ficción de Zathura tiene más de ficción que de ciencia. Una casa que flote en el espacio y que sea troceada a cañonazos por los aliens sin despresurizarse podría tomarse como una mera aberración que se pasa por el forro las leyes de la naturaleza. Ya ni les cuento de sus ocupantes, que caminan con la gravedad terrestre y respiran oxígeno en un ambiente donde predomina el vacío… incluso cuando la nave extraterrestre le abrió tremendas troneras a su vivienda con sus disparos.

Me dirán en tono llorón que esas licencias de Favreau con Zathura son permisibles, pues se trata de fantasía y no de divulgación científica. En buen punto pueden tener razón. Pero lo que me sigue sin cuadrar es que esa ciencia ficción se hibride con el Jumanji que conocemos y se intente crear una película nueva como si nada. Eso, para mí, es tomarlo a uno por tonto.

En este orden de ideas puede que no esté equivocado, al menos desde un punto de vista cuantitativo. Al respecto, hay que mirar cifras y comparar las expectativas de los directores con la cruda realidad. Veamos el caso de Jumanji. Su presupuesto fue de 65 millones de dólares y luego de su estreno se obtuvieron unos ingresos totales de 262,8 millones de dólares. Pese a las críticas dispares, Jumanji no sólo fue un éxito en taquilla, sino que también permaneció como uno de los clásicos infantiles de los 90. No en vano muchos reímos, lloramos y crecimos con esa película.

Con Zathura sucede lo contrario. Esa película tuvo un presupuesto igual al de Jumanji, por cierto. Sin embargo, los ingresos totales a duras penas alcanzaron los 64,3 millones de dólares. Con la misma cantidad de gastos, con el mismo argumento, con los mismos personajes pero renombrados y hasta con parte de la crítica a su favor, Zathura fracasó en taquilla y recaudó menos de lo que había esperado.

Para gustos, colores. Pero en lo que concierne a Zathura tomando en cuenta ciertos hechos objetivos, le doy una puntuación de 07/20. Una película para el olvido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s